Tomarse el tiempo de elegir su mesa de poker no es lo más importante del juego, pero sin duda es un factor que, bien utilizado, puede jugarle a su favor.
Primer desmitificación, ninguna mesa de poker es igual a otra. Existen diferencias abismales y, en otros casos, sutilezas que las diferencian.
Las mesas se presentan como una decisión más a tomar frente a la multiplicidad de variables que tiene en cuenta en cada momento el jugador de poker.
Para tener certeza de realizar una buena elección debe hacer un pequeño sondeo de lo que se ofrece actualmente, lo que usted busca y, por sobre todo, el nivel de dominio del poker que concientemente considera que tiene.
No hay mesa que se le resista si ha tenido en cuenta esos tres pilares.
Específicamente, cuando elija una mesa debe saber qué tipo de poker se juega allí y si usted se sentirá seguro y a gusto jugando allí. Si usted basó todo su entrenamiento en el Texas Hold’em, de más está decir que verifique estar sentado en una mesa de Texas Hold’em.
De lo contrario, lo único que logrará al no prestar atención a estos detalles es favorecer a los rivales, presentándose desde el inicio en desventaja.
Una forma para darse cuenta el nivel de los jugadores, es ver el límite que está en juego. Generalmente (no siempre) los profesionales se encuentran en las mesas de límites elevados.
Siguiendo estas pautas, evitará también frustrarse de antemano y, poco a poco, logrará conseguir un training que lo acercará al nivel deseado.

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